El acoso, especialmente cuando afecta a menores, no siempre es visible desde fuera.
A veces se manifiesta en silencios, en cambios de actitud o en un malestar constante que no siempre se sabe explicar.
Para quien lo sufre, no es un problema pequeño. Es una situación que genera miedo, inseguridad y sensación de no tener salida.
En estos casos, es fundamental intervenir con sensibilidad y cuidado, creando un espacio donde se pueda hablar, comprender lo que está ocurriendo y buscar soluciones que protejan a la persona afectada.
La mediación, bien aplicada, puede ser una herramienta para abordar el conflicto desde el respeto y la prevención, evitando que la situación se agrave.
Si estás viviendo una situación similar o te preocupa alguien cercano, puedes consultar con total confidencialidad.

