Una vía rápida y segura para cerrar acuerdos válidos
Conciliación Privada
La conciliación privada es un método alternativo de resolución de conflictos mediante el cual las partes, de forma voluntaria, intentan alcanzar un acuerdo con la ayuda de un tercero neutral llamado conciliador. A diferencia del proceso judicial, se caracteriza por su rapidez, flexibilidad y menor coste, permitiendo a las partes mantener el control sobre la solución del conflicto.
El conciliador no impone una decisión, pero puede proponer soluciones o acercar posturas, facilitando el diálogo y promoviendo un acuerdo equilibrado. Este mecanismo es especialmente útil en ámbitos civiles y mercantiles, donde se busca preservar relaciones y evitar la litigiosidad, ofreciendo una vía eficaz y confidencial para resolver discrepancias.
La diferencia principal es que en la conciliación el tercero neutral puede tener un papel más activo y proponer soluciones para acercar a las partes, mientras que en la mediación el mediador no impone ni propone una solución, sino que facilita el diálogo para que sean las propias partes quienes construyan el acuerdo. Por ello, la conciliación suele estar más orientada a alcanzar una solución práctica y rápida, y la mediación se centra más en la comunicación, los intereses y la gestión del conflicto.
¿Cuándo puede ser útil la conciliacion privada?
La conciliación es especialmente útil cuando las partes quieren resolver el conflicto de forma rápida, económica y sin deteriorar más la relación, pero necesitan una ayuda externa más activa para desbloquear la situación.
Por ejemplo, en un conflicto entre arrendador e inquilino por el pago de rentas atrasadas: el conciliador puede analizar la situación y proponer un acuerdo concreto, como un calendario de pagos o una reducción temporal de la renta. Esto facilita que ambas partes alcancen una solución práctica sin acudir a un procedimiento judicial.
Qué aporta la conciliación
La conciliación privada aporta la intervención de un tercero que ayuda activamente a las partes a acercar posiciones y alcanzar un acuerdo.
A diferencia de la mediación, el mediador ordena y facilita la comunicación, pero no asesora ni decide por las partes.
El proceso está diseñado para ser rápido, seguro y adaptable, ofreciendo la misma validez que una resolución judicial, pero con menor coste y mayor flexibilidad.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
En conflictos civiles o mercantiles, como deudas, arrendamientos, contratos o discrepancias entre socios, especialmente cuando se busca una solución rápida y mantener la relación.
Las partes pueden acudir posteriormente a la vía judicial sin perjuicio.
Suele ser rápida; en muchos casos puede resolverse en una o pocas sesiones, dependiendo de la complejidad del conflicto.
Sí. Proceso confidencial y plataforma que cumple RGPD con control de accesos.